Tiempo de
concienciarse

Reciclar no sirve para nada porque después se mezclan todos los residuos.

Piénsalo bien. Es absurdo pensar que las administraciones públicas y entidades sin ánimo de lucro como Ecovidrio invierten millones de euros en colocar en nuestros municipios y ciudades cientos de miles de contenedores de reciclaje para luego mezclar todos los residuos.

En España hay 378.272 contenedores amarillos para plásticos, latas y briks; 218.146 contenedores verdes para envases de vidrio; y 212.852 contenedores azules para papel y cartón que funcionan las 24 horas, los 365 días del año, según datos de Ecoembes y Ecovidrio, encargadas de gestionar los residuos de plástico, papel, cartón y vidrio en nuestro país.

Como explican en sus páginas web, la cadena de reciclaje comienza con nosotros, pero continúa con la recogida, la separación y la transformación de los envases. Por ejemplo, los envases de vidrio tienen vidas infinitas. Ni un superhéroe puede decir eso. En otras palabras, son reciclables al cien por cien y pueden dar lugar a infinitos nuevos envases sin perder propiedades ni calidad. Fíjate si sirve reciclarlo.

Todo el mundo tiene bastante claro lo que tiene que meter en el contenedor verde: apenas un 2% de lo que llega al camión no es vidrio. Lo bueno de todo eso es que el material a reciclar es de muy alta calidad.

Tras su recogida, se lleva a las plantas de tratamiento –existen 14 en España–, donde se separa y tritura obteniendo el calcín, una nueva materia prima compuesta de pequeños fragmentos de vidrio limpio. Gracias a este proceso se evita la extracción de otras materias primas como la arena, la sosa y la caliza para crear nuevos envases de vidrio, se reducen emisiones de CO2 y se ahorra energía porque la temperatura de fusión del calcín es menor que la de las otras materias primas.

Quizá alguna vez has visto que algunas fracciones de residuos se vacían en el mismo camión. Pues eso no significa que termine todo mezclado. Los vehículos llevan cajas distintas en su interior, así que cada cosa va en su sitio, en distintos compartimentos, y así llegan a las plantas de reciclaje. Nada se mezcla ni se revuelve, ni en el caso de envases ligeros, ni en el del papel y cartón, ni en el del vidrio.

Tú en casa y el vidrio a la calle.

Recuerda que, siempre de manera responsable, se puede salir a la calle a depositar el vidrio en los contenedores.

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